El presente trabajo es una reflexión sobre las actividades llevadas a cabo en este primer módulo de la especialidad, las cuales giran en el sentido de una práctica docente desde un punto de vista estrictamente personal.
Introducción
La vida de académica estará ligada siempre a un continuo proceso de enseñanza y aprendizaje por parte de todos y cada uno de los actores que participan en el mismo, llámense alumnos, profesores, personal directivo, padres de familia y todos los que de alguna manera están involucrados en esta aventura. Los que participamos en ella descubrimos día a día que tenemos ante nosotros la enorme oportunidad de dar sentido a la vida de seres humanos, si es que ellos así nos lo permiten, en esta actividad encontramos una razón con la cual nos incorporamos día a día y que de alguna manera siempre será gratificante porque tenemos como bien lo dijo José Manuel Esteve la gran fortuna de ser maestros de humanidad.
Desarrollo
El primer impacto que sufrimos los que no fuimos formados para ser maestros y que de alguna manera el destino nos puso en este camino, es que carecemos de identidad, no somos maestros porque fuimos preparados formalmente para eso, y tampoco somos profesionistas porque la gran mayoría de nosotros no ejercemos nuestra profesión, entonces ¿qué somos?; esta es la gran confrontación a la que nos enfrentamos una gran cantidad de docentes de educación media superior, y es en este momento que la reforma integral de la educación media superior (RIEMS) nos da la oportunidad de limar esta aparente frustración que en lo personal creo que en algún momento dado todos sentimos.
La intensa labor que la subsecretaría de educación media superior (SEMS) está llevando a cabo para formar cuerpos académicos preparados para enfrentar los tiempos actuales nos brinda una oportunidad de re significar nuestra práctica docente. Una servidora al igual que muchos otros maestros aprendimos en la marcha, por medio de aciertos y errores, repitiendo patrones que nos fueron proporcionados en tiempos que ya no corresponden a la dinámica actual. Ahora nos enfrentamos a jóvenes críticos, que cuestionan y además si le añadimos a esto un gris panorama que ellos saben que tienen por delante, entonces los retos son mayúsculos, intentamos enseñar a alguien que no quiere aprender, que cree que sabe más que nosotros, que nos pone a prueba a ver hasta dónde “aguantamos”, y aún así tenemos que continuar.
Las preocupaciones y problemas que tenemos en este momento son muy similares aún y cuando nos encontremos en entornos diferentes, sabemos que no es lo mismo enseñar en la sierra de Oaxaca que en una zona urbana como el Distrito Federal, pero siempre coincidiremos en que los alumnos son el motor que nos mueve, ellos son los que marcaran el paso en las acciones que tomemos para mejorar ese gran reto que es educarlos, a pesar de sus conductas irreverentes, de su actitud de sabelotodo, nosotros tenemos que lograr que los jóvenes no solo aprendan conocimientos, debemos intentar que ellos aprehendan los que les proporcionamos, que encuentren sentido en lo que les transmitimos, debemos lograr que ese proceso de comunicación sea en ambos sentidos.
Aún y cuando encontramos escollos en el camino, también logramos grandes satisfacciones que compartimos muchos de los docentes de media superior, nosotros los vemos transformarse de adolescentes a adultos, somos partícipes de esa transformación, por eso mismo la responsabilidad es grande, el compromiso es mayúsculo y el trabajo es interminable, pero esto es lo que representa el tiempo actual, no debemos dar marcha atrás.
La labor docente que he llevado a cabo durante 22 años, preparando jóvenes para que tengan herramientas con que defenderse en el mundo, me ha proporcionado muchas satisfacciones, pero a la vez me ha dejado con incertidumbres, ¿lo habré hecho bien?, ¿acaso arruiné los sueños de algún alumno?, ¿realmente es lo que deseaba hacer?, ¿puedo decir con certeza cada fin de ciclo: deber cumplido?, ¿cometí graves errores?, ¿estoy a tiempo de enderezar el camino?, ¿puedo mejorar mi práctica docente?
Conclusiones
La labor del maestro, independientemente de vocación (buena o mala) será un factor de influencia en el presente y futuro de nuestro país. Más vale que el docente se concientice de su responsabilidad, y que se profesionalice antes de que sea rebasado en el desarrollo de su trabajo, por sus alumnos y las nuevas tecnologías.
Quien ejerce la profesión de maestro, debe ser digno y responsable. Al tratarse de la preparación de niños y jóvenes de éste país, debe ser la acción más ruin ejercer esta profesión sin preparación, sin ganas y sin tiempo, sin el verdadero deseo de ser un maestro de humanidad.
Ser maestro es un factor de cambio, debe propiciar en el alumno el pensamiento crítico, que razone, ya que la sociedad actual así se lo pide, influir en el alumno para que se desarrolle como persona, como ser humano que es y en un futuro como profesionista y también como cabeza de familia.
Hola Compañera:
ResponderEliminarOjala todos los docentes nos diéramos cuenta de todas las implicaciones que puede tener nuestro trabajo diario, de esa gran responsabilidad que tu manifiestas.
Mi admiración por los años que tienes como docente y por tu entusiasmo por continuar aprendiendo y mejorando.
Hola compañera Dora, te felicito por tu blog y por tu escrito, coincido contigo en que la mayoría de los docentes que estamos en la Educación Media Superior, no contamos con la preparación académica y el perfil profesional, sin embargo, con los cursos de actualización y de autodidactismo se adquieren las herramientas necesarias y las estrategias didácticas para desarrollar las habilidades cognitivas, procedimentales y actitudinales para lograr una educación integral en las futuras generaciones.
ResponderEliminarSaludos
Wilfrido Gallardo Torres